Errores en la carta de presentación, ordenados por cuándo te cuestan
Casi todas las listas de errores de la carta de presentación son un montón de quejas sin relación entre sí: demasiado larga, demasiado genérica, demasiados adjetivos, faltas de ortografía. Todo cierto y todo inútil, porque no te ayudan a decidir cuál importa en la carta que tienes abierta ahora mismo en la pantalla.
Este artículo las ordena de otra forma. Una carta se lee en una secuencia, y cada etapa de esa secuencia tiene su propio modo de fallar. Así que los errores de abajo están ordenados por cuándo te cuestan: antes de que se lea una palabra, en las dos primeras líneas, en el cuerpo, en el cierre, y después, cuando alguien comprueba. Error significa aquí una sola cosa: cualquier cosa que le complique el trabajo a quien lee o que rebaje la confianza que tiene en ti.
Si buscas la versión en positivo, qué escribir en lugar de qué evitar, eso es cómo escribir una carta de presentación, y hay cartas completas comentadas en ejemplos de carta de presentación. El equivalente a nivel de currículum son los errores comunes de currículum.
Cómo se lee realmente la carta
Antes de la lista, la secuencia que sigue.
Alguien con 90 candidaturas no lee tu carta. La mira unos cinco segundos, decide si merece la pena leerla, y entonces lee las dos primeras líneas. Si esas sobreviven, repasa el cuerpo buscando algo concreto y salta a la última línea para ver qué quieres. Tiempo total en una carta que va bien: menos de un minuto. En una que no: unos ocho segundos.
Esa secuencia explica por qué la extensión importa más al principio que al final, por qué las cartas se ganan en realidad en el tercer párrafo, y por qué un cierre bonito casi nunca rescata nada. Cada error de abajo lo es por el lugar que ocupa en esa secuencia.
Etapa uno: antes de leer una palabra
Estos te cuestan antes de que el contenido entre en juego. Además son los más fáciles de arreglar, que es justo por lo que van primero.
No enviarla cuando la oferta la pide. Sigue siendo el error más caro de la categoría. Algunas empresas la usan como filtro puro: sin carta, no se lee la candidatura.
Enviarla como un muro de texto sin párrafos. Suele venir de pegarla en la caja de un portal y no comprobar el resultado. Se lee como algo ilegible, y nadie está obligado a pelearse con ella.
Un nombre de archivo que no dice nada. carta_definitiva2.pdf acaba en una carpeta de descargas junto a otras cuarenta. Llámala Nombre-Apellido-Carta.pdf.
El archivo equivocado. Enviar la carta escrita para otra empresa no es raro, es frecuente. Adjuntar el currículum del año pasado tampoco. Abre cada adjunto después de adjuntarlo y antes de enviar.
Una carta de más de una página. De un vistazo, antes de leer, página y media dice que no la editaste. El objetivo de trabajo son menos de 300 palabras; el techo, 400.
Un formato que la empresa no pidió. Si piden Word, manda Word. Si dan una caja de texto, úsala. Elegir tu formato preferido es un pequeño gesto de no escuchar. La cuestión general del tipo de archivo está en currículum en PDF o Word.
Etapa dos: las dos primeras líneas
Aquí muere la mayoría de las cartas, y aquí casi nadie invierte su tiempo de corrección.
"Me dirijo a ustedes en relación con la oferta de empleo publicada en su portal." No ofende, simplemente está vacío. Quien lee ya sabe a qué te presentas: está en el asunto, en el portal y en el nombre del archivo. Has gastado tu mejor frase en información que ya tenían. Bórrala y empieza por la frase que ibas a poner en segundo lugar.
"Desde pequeño siempre me ha apasionado este sector." No compra nada, y te cuesta la confianza del lector en que la carta vaya a tratar de él.
"Como podrá comprobar en mi currículum adjunto..." Acabas de mandar al lector a otro documento. Puede que vaya y no vuelva.
Poner mal el nombre del puesto. Más común de lo que parece, porque las cartas se reciclan. Termina la lectura al instante, y con razón.
Abrir con una cita célebre. Una frase de alguien famoso encabezando una carta se lee como relleno y retrasa el asunto. No hay versión de esto que ayude.
Abrir con una disculpa. "Si bien no cumplo todos los requisitos" le entrega al lector un motivo para parar. Si tienes que abordar una carencia, hazlo en la mitad, después de darle un motivo para que le importe. El tratamiento completo está en la carta sin experiencia.
Lo que funciona en su lugar: una primera frase que solo podría haberse escrito sobre ese puesto o esa empresa, seguida de inmediato por tu dato más fuerte.
Etapa tres: el cuerpo
En el cuerpo la carta se gana su sitio, y la mayoría de las cartas solo ocupan espacio.
Contar el currículum en prosa. El error de fondo más frecuente. Si tu carta es la versión narrada de tu trayectoria, no añade nada y duplica el tiempo de lectura. El trabajo de la carta es decir lo que el currículum no puede: por qué esta trayectoria encaja con este problema.
Adjetivos en lugar de pruebas. "Persona proactiva, resolutiva, con altas dotes de comunicación y clara orientación a resultados" son cuatro afirmaciones y cero información. Cada una puede sustituirse por un hecho que la demuestre, y ese hecho siempre es más corto que el párrafo de adjetivos que lo rodea.
Antes: "Soy una persona muy organizada y trabajo bien bajo presión." Después: "Llevé sola la mesa de expediciones durante cuatro meses con un conductor menos, y no perdimos ninguna recogida programada."
Escribir sobre lo que tú quieres. "Este puesto sería una gran oportunidad para desarrollarme profesionalmente" es cierto e irrelevante. Quien lee no compra tu desarrollo, compra un resultado.
Elogios sin nada detrás. "Su empresa es líder del sector y siempre he admirado su compromiso con la excelencia." Intercambiable, por tanto inútil, y encima anuncia que no los has buscado. Nombra una cosa concreta que hayan hecho, no una que sean.
Afirmaciones que nadie puede comprobar y nadie se cree. "Incrementé las ventas un 400%." Aunque sea verdad, una cifra sin base ni mecanismo se lee como inventada. Cómo hacerlo bien está en cuantificar logros.
No responder a la oferta. Si la oferta nombra tres cosas y tu carta no toca ninguna, has escrito un texto agradable sobre ti. No hace falta recorrer todos los requisitos, pero sí responder de forma visible al que más pesa. Cómo detectar cuál es está en adaptar el CV a la oferta.
Cuatro medios ejemplos en lugar de uno entero. Una carta que roza cuatro logros a frase por logro no demuestra ninguno. Un ejemplo con situación, acción y resultado vale más que cuatro fragmentos.
La anécdota sin remate. Las anécdotas funcionan, pero solo si su última frase trata del puesto. Si la historia acaba y el lector tiene que deducir por qué se la han contado, ha sido un coste y no un activo.
Etapa cuatro: el cierre
Las dos últimas líneas las lee incluso quien ha repasado el resto en diagonal, lo que convierte ese espacio en suelo caro.
Terminar sin petición. "Gracias por su consideración" es un punto final, no un paso siguiente. Dales algo a lo que decir que sí: tu disponibilidad, tu preaviso, la oferta de comentar una parte concreta del puesto.
Fórmulas pasivas y disculpándose. "Sin otro particular, y a la espera de sus noticias, aprovecho la ocasión para saludarle atentamente" son tres retrocesos en una frase. "Estoy disponible desde el 3 de septiembre y me gustaría comentarlo" dice lo mismo sin encogerse.
Dar una cifra de sueldo sin que nadie la pida. En la mayoría de los casos es prematuro y puede dejarte fuera antes de que nadie te conozca. La excepción es una oferta que pide expresamente expectativa salarial: ahí, omitirla se lee como no haber leído la oferta.
Aportar datos privados innecesarios. Salud, planes familiares, estado civil, DNI completo. Invita al sesgo y no ayuda. Su sitio, cuando lo tienen, es el currículum, y de eso trata datos personales en el currículum.
Etapa cinco: las huellas del envío masivo
Estos van aparte porque no debilitan la carta: la anulan.
El nombre de empresa equivocado. Fatal, y aparece sobre todo en el segundo párrafo, donde uno olvida seguir cambiando después del primero.
Una frase que vale para cualquier empresa. Si tu carta entera podría ir sin cambios a su competencia, has rellenado un formulario. La prueba es simple: borra el nombre de la empresa y vuelve a leerla. Si no hay que cambiar nada más, nada de la carta habla de ellos.
La misma carta a tres personas de la misma empresa. Hablan entre sí. Elige a quien sería tu responsable.
Restos de copiar y pegar. Una tipografía distinta en un párrafo, un corchete olvidado, "Estimado/a [Responsable]", espaciados irregulares. Todo eso dice lo mismo: esta carta salió de una cadena de montaje.
Una carta escrita por una máquina y no revisada. Las señales las reconoce cualquiera que lea candidaturas: fluida, simétrica, entusiasta y sin un solo dato concreto. Usar una herramienta para el borrador es normal hoy; enviar el borrador sin tocarlo es el error, porque lo que hace funcionar una carta es justo el detalle que solo tú conoces.
Etapa seis: lo que sale a la luz después
Algunos errores no cuestan nada en la primera lectura y lo cuestan todo después.
Contradecir tu propio currículum. Fechas distintas, otro cargo, una afirmación en la carta que el currículum no sostiene. Quien lo detecta deja de creerse los dos documentos.
Contradecir tu LinkedIn. El mismo problema, a un clic.
Exagerar algo que no puedes defender en una conversación. Si la carta dice que lideraste un proyecto, espera que te pregunten cuánta gente y qué decidiste. Una exageración que se cae en la entrevista es peor que la verdad modesta que te llevó hasta ella.
Erratas en los dos sitios que más importan. Todo el mundo pasa el corrector. Dos puntos lo sobreviven y hacen el mayor daño: el nombre de la persona y el nombre de la empresa. Revisa ambos con los ojos, siempre.
Errores locales que no aparecen en las listas
Dejar vacío el cuerpo del correo. Si envías por correo directo, la carta no es el adjunto, es el cuerpo. "Adjunto CV, un saludo" equivale a no escribir carta. Al mismo tiempo, escribir la carta entera en el cuerpo y adjuntarla además en PDF es desperdicio: nadie abre dos documentos.
No poner la referencia en el asunto. En una empresa con cuatro procesos abiertos, un correo titulado "Candidatura" acaba en la carpeta equivocada. "Auxiliar contable, ref. 3412, Ana Pastor" llega a su sitio en cinco segundos.
Lenguaje excesivamente ceremonioso. "Me es grato dirigirme a ustedes a fin de poner en su conocimiento mi interés" no suena respetuoso, suena lento. Formal y ceremonioso no son lo mismo; un castellano llano se lee más rápido y transmite más seguridad.
Encabezar con "A quien corresponda" cuando el nombre está publicado. Habitual sobre todo en Latinoamérica, y es una pena, porque el nombre suele estar a dos clics en la web o en LinkedIn.
Enviar por un canal no invitado. Mandar el currículum al WhatsApp personal de alguien de la empresa, cuando ni la oferta ni la web ofrecen ese número, cierra muchas candidaturas antes de evaluarlas.
Lo que parece un error y no lo es
La mitad de los consejos sobre cartas es superstición. Estos se pueden ignorar con tranquilidad.
"Nunca escribas Estimados señores." Busca el nombre siempre que puedas. Si de verdad no aparece, un saludo neutro está bien y es mucho mejor que fallar un nombre.
"No repitas nada del currículum." Algo de repetición es necesaria: la carta tiene que nombrar la prueba desde la que argumenta. Lo que hay que evitar es repetirlo todo y no añadir nada.
"No empieces frases con yo." La carta es tuya. Evitar la primera persona produce frases retorcidas. Basta con no empezar cada párrafo igual.
"Tiene que ocupar exactamente una página." Tiene que ocupar menos de una. Doscientas palabras que dicen algo ganan a una página de relleno.
"Hay que poner foto también en la carta." No. Si tu mercado espera foto, su sitio es el currículum, y solo ahí.
"Nunca menciones una carencia ni un hueco." Nombrar un hueco y responderlo acto seguido es de las jugadas más fuertes que existen. El error es detenerse en él, no mencionarlo. Para huecos de empleo, explicar lagunas laborales.
"El humor no es profesional." Un toque ligero está bien si el sector es ligero. Un chiste en lugar de una prueba, no.
La comprobación de diez minutos antes de enviar
En este orden. Cada punto caza una etapa distinta.
1. Borra el nombre de la empresa y lee la carta. Si no hay que cambiar nada más, reescribe el tercer párrafo. 2. Lee solo las dos primeras líneas. ¿Contienen información que el lector no tenga ya? 3. Marca cada adjetivo sobre ti. Sustitúyelo por un hecho o bórralo. 4. Busca tu única prueba. Si no puedes señalar un párrafo y decir "ese es el argumento", la carta no tiene argumento. 5. Lee la última frase. ¿Hay algo que el otro pueda hacer? 6. Revisa con los ojos el nombre de la persona y el de la empresa. Dos veces. 7. Contrasta fechas y cargos con el currículum. 8. Abre el adjunto. Que sea el archivo correcto y que abra. 9. Cuenta las palabras. Por encima de 400, recorta. 10. Léela en voz alta. Lo que no dirías en una sala, fuera.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe medir una carta de presentación? Entre 150 y 300 palabras en la mayoría de las candidaturas. La extensión no es una virtud.
¿Usar una plantilla es un error? Usarla para la estructura es sensato. Usarla para las frases es el error, porque las frases reutilizables son justo las que no llevan información.
¿Debo explicar por qué dejé mi último empleo? Solo si es visible y quedaría como una duda, y entonces en una frase sin emoción.
¿Merece la pena escribirla si la oferta no la pide? Cuando tu candidatura necesita interpretación, sí: cambio de sector, un hueco, una trayectoria rara, un currículum flojo. Cuando encajas de forma evidente en un portal con cientos de candidaturas, pesa menos.
¿El ATS descarta cartas por palabras clave? Estos sistemas leen y guardan sobre todo el currículum; la carta suele almacenarse, no puntuarse, y decide una persona. Escribe para la persona. Lo que hacen realmente está en qué es un ATS.
¿Cuál es el error más común de todos? Escribir una carta que trata de ti en lugar de tratar del encaje entre tú y un puesto concreto. Casi todo lo anterior es una variante de ese.
La versión corta
Todo lo de esta página se reduce a dos preguntas. ¿Podría haberse enviado esta carta a otra persona sin cambiar una palabra? ¿Y contiene un hecho por el que alguien querría preguntarme? Si la primera respuesta es no y la segunda es sí, ninguno de los demás errores te va a hundir.
CvLaunch puede revisar el currículum que acompaña a la carta, enseñarte cómo se lee frente a la oferta concreta a la que respondes y decirte cuál de tus pruebas está llegando de verdad a quien está al otro lado.
¿Listo para conseguir el trabajo de tus sueños?
Deja de luchar con plantillas de Word. Construye un currículum profesional, compatible con ATS en minutos con nuestro Creador de IA.
Crea Currículum Gratis